La tapa y su fusión internacional

Estaba navegando por internet sin rumbo fijo cuando de repente llegué a un artículo del New York Times sobre un hotel de moda en Berlín que tiene un restaurante de tapas asiático. Tapas asiáticas, algo que había visto más veces y que me me empujó a investigar un poco sobre la fusión internacional de las tapas.
Es curioso, pero si pones en Google términos como “Asian Tapas”, “Italian Tapas”, “Mexican Tapas”, o “American Tapas”, para todas ellas encuentras resultados y restaurantes. Las tapas han dejado de ser algo simplemente español para pasar a ser un concepto, una forma de comer, que puede adaptarse a casi todas las cocinas del mundo.
La tapa tiene muchos parientes en otros países, en forma de aperitivos, que aunque no respondan exactamente a la misma idea no dejan de ser parientes. Pequeños platos que se comparten generalmente al inicio de una comida, los aperitivos: antipasti, meze, banchan… Encurtidos, embutidos, conservas y frituras, están presentes en muchos de esos aperitivos tradicionales en otros países y también son algunas de nuestras tapas más típicas. Y es que la tapa no es una única cosa, va desde lo más sencillo: unas aceitunas; hasta lo más elaborado: alta cocina en miniatura.
Podemos estar orgullosos, las tapas están de moda y no hay duda de que estamos exportando desde España la tapa y su cultura, hasta el punto que la palabra ha traspasado nuestras fronteras y se usa a veces para designar algo que puede (o no) que sea una tapa. Espero que en la aventura internacional de nuestros chefs, y con los impulsos públicos de las agencias de internacionalización consigamos que el mundo no olvide que tapa es una palabra española.
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